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¿Sabes qué es lo que está pensando tu perro?

Traducción de la Bibliografía: Bonet, E. (8 de septiembre de 2017). Gregory Berns Knows What Your Dog Is Thinking (It’s Sweet). Recuperado de https://www.nytimes.com

El doctor Gregory Berns, de 53 años, es un neurocientífico de la Universidad Emory de Atlanta que pasa sus días explorando los cerebros de los perros, tratando de averiguar lo que están pensando. La investigación se detalla en un nuevo libro, “What It’s Like to Be a Dog  título que se traduce al español como “Cómo nos Aman los Perros

“Entre los descubrimientos: tu perro seguramente te ama por quien tú eres y no por la comida que le das.”

Wil, un pastor australiano, esperó a que le escanearan el cerebro en una máquina de resonancia magnética, como parte de un experimento del Dr. Gregory Berns. La cabeza de Wil está envuelta con gasa médica para sujetar los tapones de los oídos que le ayudan a amortiguar el ruido.
DUSTIN CHAMBERS PARA EL THE NEW YORK TIMES

Hablamos de esto durante su reciente visita a la ciudad de Nueva York y después por teléfono. La conversación que encontrarán a continuación ha sido editada y resumida para hacerla más corta y clara.

¿Cómo comenzaste a hacer estudios acerca de los perros?

Realmente comenzó con la misión que mató a Bin Laden. Había un perro llamado El Cairo, que había saltado del helicóptero junto con los SEALS de la marina.

Ver la cobertura de noticias me dio una idea. Los helicópteros son increíblemente ruidosos y los perros tienen una oído muy sensible, así que pensé: “Si los militares pueden entrenar a los perros para entrar en helicópteros ruidosos, podría ser posible meterlos en las  ruidosas cámaras de imagen por resonancia magnética”.

¿Por qué?

Para averiguar qué piensan y sienten los perros.

Un año antes, mi perro favorito, un pug llamado Newton murió. Pasé mucho tiempo recordandolo y me preguntaba si él me amaba o si nuestra relación había significado para él algo más que la comida que le daba.

Como neurocientífico, he visto cómo los estudios de imagen por resonancia magnética han ayudado a entender qué partes del cerebro humano están involucradas en procesos emocionales, así que posiblemente hacer pruebas usando resonancias magnéticas nos podría enseñar cosas similares en los perros. Me preguntaba si los perros tienen funciones análogas en sus cerebros que sean similares a las que tenemos los humanos.

Wil con el Dr. Berns antes del experimento DUSTIN CHAMBERS PARA THE NEW YORK TIMES

El mayor impedimento para hacer este tipo de pruebas era encontrar la manera de meter a los perros a la cámara de resonancia magnética y lograr que se quedaran quietos el tiempo suficiente para obtener imágenes que fueran útiles.

¿Cómo resolviste eso?

Estuve trabajando con un entrenador de perros de Atlanta, Mark Spivak, para encontrar el método que hiciera posible que los perros entraran en un IRM

En mi sótano, construí un simulador de un IRM y se lo presentamos a Callie, el perro de la familia que llegó después de Newton. Comenzamos a hacer que se acostumbrara al ruido y a enseñarle a subir las escaleras que conducen a la máquina, a reclinarse en el reposa-cabezas y a estar inmóvil durante largos períodos de tiempo.

“concluimos que la mayoría de los perros nos aman al menos tanto como aman la comida.”

Después de que se hizo experta en estas tareas, las combinamos, ya que serían necesarias para el momento en que se enfrentará al IRM. Le tomó tres meses de práctica diaria y después de perfeccionar el sistema de entrenamiento, mandamos una invitación a los humanos de perros locales que quisieran ser voluntarios para el estudio.

Desde el 2012, hemos entrenado y escaneado un total de 90 perros y como parte de nuestros principios, nunca hemos amarrado o medicado a ninguno de ellos. Si un perro quiere subir al IRM e irse, puede hacerlo. No los obligamos a quedarse.

¿Cómo fue la prueba realmente?

Principalmente, hicimos pruebas que son análogas a las pruebas que hacen en las personas. Por ejemplo, hemos entrenado perros para las pruebas de va o no va (conocido en ingles como “the go, no-go test”). Es muy similar a la famosa prueba del malvavisco que mide la capacidad de las personas para retrasar la gratificación.

El escáner cerebral de un perro mezcla de retriever llamado Zen aparece en el monitor del laboratorio del Dr. Bern. DUSTIN CHAMBERS PARA THE NEW YORK TIMES.

En el caso de los perros, los entrenamos para que tocaran con la nariz un objetivo cada que escucharan un chiflido (este era el aprobado  o “go”). Después, les enseñamos que los brazos levantados en forma de cruz significaba no aprobado (“no-go”) y si ellos veían los brazos levantados en forma de cruz y escuchaban un silbido seguía siendo no aprobado (“no-go”).

En el escáner pudimos ver que cuando hacíamos el no aprobado, una parte de su lóbulo prefrontal se activaba. Los perros que tenían mayor actividad lo hacían mejor, tal como sucede con los seres humanos en la prueba del malvavisco.

“un 20% de los perros tuvieron mayor actividad cuando se les daban cariños que cuando se les daba comida”

No creo que esto haya sido visto antes entre los no-primates ya que esto demuestra que los perros utilizan partes de sus cerebros para resolver pruebas similares a las partes del cerebro que usan las personas.

¿Los perros nos aman más que a la comida? ¿Cómo se pudo hacer una prueba para medir eso?

Hicimos un experimento en el que les dimos hot dogs una parte del tiempo y otra parte del tiempo los felicitamos y apapachamos. Cuando comparamos sus respuestas y vimos el centro de recompensas de sus cerebros, la mayoría de los perros respondieron a los cariños y a la comida de la misma forma.

Ahora, un 20% de los perros tuvieron mayor actividad cuando se les daban cariños que cuando se les daba comida. De estos datos, concluimos que la mayoría de los perros nos aman al menos tanto como aman la comida.

Otra cosa que hemos aprendido mostrándoles fotografías de objetos y personas a los perros es que ellos tienen partes de sus cerebros dedicadas al reconocimiento facial. Por lo tanto, los perros en muchas maneras están conectados para procesar rasgos faciales.

El Dr. Berns ayudando a Zen a entrar a la máquina para el escáner cerebral. DUSTIN CHAMBERS PARA THE NEW YORK TIMES

Esto significa que los perros no sólo están aprendiendo por estar cerca que las caras humanas son importantes, sino que nacen para reconocer caras. Esto no era conocido anteriormente.

¿Hay usos prácticos para esta investigación?

Esta investigación puede ser útil para entrenar perros de servicio.

Durante dos años, colaboramos con Canine Companions for Independence para estudiar a los cachorros que eran seleccionados para volverse perros de servicio. La mayor parte de los perros de servicio costaban entre $20,000 y $60,000 USD, ya que necesitan entrenamientos extremadamente intensos que los hagan capaces de realizar sus futuros trabajos.

De esos cachorros, que incluso son criados específicamente para hacer estas funciones, una gran cantidad resultan ser inapropiados. Canine Companions quería que nosotros identificamos cuáles cachorros tenían más posibilidades de éxito.

Así que escaneamos a sus perros y le dimos seguimiento a los resultados después. Encontramos que los mejores candidatos eran los perros que tenían más actividad en la región cerebral que tiene la mayor cantidad de receptores de dopamina, el núcleo caudado.

Ellos también tenían menos actividad en la parte del cerebro asociada con el miedo y la ansiedad, que es la amígdala.

También has escaneado los cerebros de los leones marinos ¿Qué es lo que aprendiste?

En años recientes, cada vez más leones marinos en las playas de California han presentado convulsiones y están incapacitados.

El Dr. Berns con Zen. El neurocientífico se preguntó si su pug, Newton, lo amaba de verdad, o simplemente amaba la comida que le proporcionaba. DUSTIN CHAMBERS PARA THE NEW YORK TIMES

Junto con otros investigadores, escaneamos el cerebro de los animales varados buscando identificar las partes dañadas y resultó ser el hipocampo. Esto es lo que está dañado en personas con epilepsia del lóbulo temporal.

Los leones marinos me enseñaron que los trastornos de la conciencia en los animales pueden parecer muy similares a los trastornos de la conciencia en las personas. De hecho, el agregado de mi investigación me ha hecho darme cuenta de lo similares que son muchos animales con nosotros.

Por supuesto, es difícil saber qué piensan los animales, porque no pueden hablar, pero cuando miras sus cerebros, te das cuenta de lo similares que son algunos de sus procesos y reconoces que no son sólo cosas.

¿Hay implicaciones políticas por estos descubrimientos?

Puede haber algunas implicaciones para animales que están en los refugios, ya que podríamos ser capaces de usar esta investigación para ayudar a albergar perros que tienen problemas de agresividad. Si pudiéramos aprender lo que está pasando en sus cerebros, podríamos encontrar alternativas para no tener que sacrificarlos.

Lo más importante que me han dado estos estudios es que debemos cuestionarnos seriamente cómo tratar a los animales. Piensa acerca de cómo producimos animales en grandes centros industriales, donde además ellos están confinados la mayor parte de sus vidas para después ser sacrificados con crueldad en la mayoría de los casos.

Si los animales están conscientes de su sufrimiento, y yo realmente pienso que lo están, debemos reconsiderar el trato que les damos.

A nivel personal, he sido vegetariano desde la preparatoria. Esta investigación me deja claro que los animales tienen cerebros con la capacidad de sentir muchas de las emociones que nosotros sentimos..

Eso refuerza mi decisión de ser un mejor vegetariano, aunque también he aprendido a no torturarme a mí mismo cuando no lo logro.

Puedes comprar el libro Gregory Berns acá: “What It’s Like to Be a Dog título que se traduce al español como “Cómo nos Aman los Perros

Traducción de la Bibliografía: Bonet, E. (8 de septiembre de 2017). Gregory Berns Knows What Your Dog Is Thinking (It’s Sweet). Recuperado de https://www.nytimes.com

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